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Secretaría de Políticas Universitarias
Plan Estratégico de Formación de Ingenieros
02 de Octubre de 2015

Nueva Ingeniería Nuclear con Orientación en Aplicaciones

El impulso a la energía atómica en la Argentina genera nuevas demandas laborales, nuevas especificidades y nuevos desafíos. Cómo conjugar esas tres cuestiones fue la pregunta que motivó la creación de la nueva carrera de Ingeniería Nuclear con Orientación en Aplicaciones lanzada hace pocas semanas por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), una iniciativa que marca un hito: se trata de la primera carrera de su tipo que se crea en nuestro país y la segunda en toda América Latina. Dictada en las instalaciones del Instituto Dan Beninson, ubicado en el Centro Atómico Ezeiza de la CNEA, la carrera ofrece capacitación de grado en aplicaciones de energía nuclear para distintas áreas, como por ejemplo la salud, que este año recibió un fuerte aliento gracias al lanzamiento del Plan Federal de Medicina Nuclear.

Nueva Ingeniería Nuclear con Orientación en Aplicaciones

“La carrera apunta a aplicaciones de la tecnología nuclear que normalmente no están cubiertas por ninguna carrera de grado”, señala Pablo Vizcaíno, físico y director de esta nueva carrera llevada adelante en conjunto por el Instituto Beninson, la CNEA y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). A metros de uno de los tantos laboratorios disponibles en el predio de más de 800 hectáreas que posee el Centro Atómico Ezeiza, Vizcaíno explica el objetivo de esta carrera que debutó el pasado 18 de agosto. “Se trata de formar profesionales en las distintas aplicaciones de la energía nuclear. Es un espectro amplio. No es una carrera orientada al diseño de reactores, hay un montón de otras aplicaciones que son para la salud, la producción de radioisotopos, aplicaciones industriales de la radiación, aplicaciones de la ciencia de los materiales de la tecnología nuclear, etcétera. Es un abanico bastante grande y hoy no hay una carrera que abarque todo eso, nunca la hubo”.
Las aplicaciones de energía nuclear para la salud, en particular, ganaron en el último tiempo un terreno considerable. “Hoy son el caballito de batalla porque hubo una enorme inversión puesta en todos los centros de salud del interior del país”, apunta Vizcaíno. El marco para este contexto es el reciente Plan Federal de Medicina Nuclear que se presentó este año y que acompaña los esfuerzos iniciados en 2006 con la redacción del Plan Nuclear. Hoy el peso que tiene la energía atómica en la Argentina no se limita a la apertura de nuevas centrales nucleares o a la otrora impensada posibilidad de que se diseñen reactores en nuestro país. La actividad nuclear permite también ofrecer herramientas tecnológicas en otras áreas y en ese sentido el Plan Nacional de Medicina Nuclear busca disponer de esas herramientas para la prevención, control y tratamiento de enfermedades crónicas no transmisibles, como las oncológicas. Para ello se previó una inversión inicial de 4300 millones de pesos para la construcción, refacción y equipamiento de una decena de centros de salud que hoy funcionan o están en la etapa final de su construcción en distintas regiones del país.
El noroeste argentino, Formosa, Santiago del Estero, Entre Ríos, Mendoza, Ciudad de Buenos Aires, La Pampa, Río Negro y Santa Cruz, son hoy polos que ya están demandando nuevos profesionales capacitados en energía atómica. La creación de esta nueva carrera tiene el objetivo, justamente, de capacitar y proveer de especialistas a un sector que se encuentra en pleno crecimiento.
“Todo esto creció mucho en la última década, hace falta gente”, asegura Vizcaíno. “Ese tipo de perfil, de alguien que opere un equipo, que puede ser un equipo en un centro de salud como lo está haciendo el ministerio en diferentes provincias, es hoy muy demandado, hay un espectro de posibilidades laborales muy amplio”.
Que esta capacitación se vuelque a una carrera de grado es toda una novedad: hasta este año aquellos interesados en las múltiples aplicaciones de la energía nuclear debían recurrir a un posgrado. Esta nueva Ingeniería Nuclear, en cambio, ofrece por primera vez una carrera de grado, en un predio provisto de laboratorios y equipamiento, ubicado a sólo 33 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires.
“La población que hay en Buenos Aires y el Conurbano justifica que exista una opción más de ingeniera nuclear en Argentina, sobre todo hoy que el sistema tiene tanto crecimiento”, afirma Vizcaíno. Para inscribirse, los alumnos deben haber cursado y aprobado los dos primeros años completos de alguna carrera de ingeniería o de ciencias exactas, como física o química, y superar un examen de ingreso. Una vez que ingresan a la carrera, de tres años de duración, los alumnos reciben una beca completa de $7290, financiada por el Ministerio de Planificación Federal a través de la CNEA, para que puedan dedicarse exclusivamente a realizar la intensa cursada. “Se le dio mucho apoyo a esta carrera porque conjuntamente con el lanzamiento de todos estos centros de salud en el interior del país, el reequipamiento del Roffo, el reequipamiento del Hospital de Clínicas, todas esos avances que ocurrieron en los últimos años, también se suma el plan para construir un nuevo edificio de 2500 metros cuadrados, con laboratorios, biblioteca, aulas, en este mismo predio”.
Sin embargo los horizontes de esta incipiente carrera no se agotan en el área de la salud. A las inmensas posibilidades de aplicación de la energía atómica, de una demanda ascendente en un país que hoy está exportando tecnología nuclear al mundo y aplicando esas herramientas a múltiples y diversas áreas de su sistema productivo, se le suma la propia necesidad de renovación de personal del Centro Atómico Ezeiza. “La idea es que el Centro Atómico provea y a su vez que la carrera también provea al Centro Atómico”, señala Vizcaíno, quien recuerda que la CNEA tiene también un sistema de becas excepcionales para sus alumnos: aquellos profesionales que se forman en sus institutos, tienen, una vez egresados, la posibilidad de aplicar a becas para seguir desarrollando sus áreas de interés en los distintos sectores de la institución.
A pesar de su juventud, esta nueva Ingeniería Nuclear Orientada a Aplicaciones ya está dando sus primeros pasos con pie firme y el panorama de demandas y posibilidades señala un horizonte provisorio. Los atractivos, como señala Vizcaíno, son varios. “Es atractivo el tema de la beca, es atractivo el tema que está muy focalizado en una actividad que está creciendo y que ofrece opciones laborales, también es atractivo por el lado de la investigación porque en la CNEA se investiga, es un centro de investigaciones importante para la Argentina. Hoy los alumnos que se gradúan ya sea en grado o posgrado consiguen trabajo rápido. Las capacitaciones que da la CNEA son codiciadas. Las perspectivas son buenas”.

Nota gentileza del área de comunicación de la Subsecretaría de Gestión y Coordinación de Políticas Universitarias.

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